|
LA
COMIDA DE NUESTROS PERROS
Antiguamente se consideraba
al perro como poco más que el “cubo de
la basura” de la cocina. Es cierto que un perro
se come todo (o casi todo) lo que le den los humanos,
pero una alimentación a base de sobras no es
exactamente lo mejor que se le puede dar.
Si
queremos que el perro viva mucho tiempo, y que esté
sano, hay que comenzar por darle bien de comer.
Como esto no es una enciclopedia
culinaria canina, no entraremos en detalles de elaboración
de menús ni descripción de dietas. Lo
que vamos a hacer es listar una serie de detalles a
tener en cuenta, y algunos consejos útiles.
No hace falta complicarse
con el menú. Hoy se pueden encontrar en los comercios
suficiente cantidad de piensos que ya están pensados
para que el perro esté bien alimentado. No tengas
reparos en preguntar a tu veterinario. Él te
aconsejará en base a su experiencia.
Dale siempre de comer
a la misma hora. Un perro sano funciona como un reloj
y te ayudará a controlar cuando realiza sus necesidades.
De esta forma puedes organizar el día (comidas
y paseos) con más facilidad.
Tan malo es darle demasiada
comida como demasiada poca. Además, el tipo y
cantidad de comida que se le ha de dar varía
con su edad y su desarrollo. Pregunta al veterinario.
No le dejes nunca el plato
lleno a rebosar para que coma cuanto le venga en gana,
porque, al igual que los humanos, a un perro gordo le
cuesta adelgazar y le acortas la vida.
Enseñale a comer
como es debido. Ponle la comida en el plato, y si se
hace el remolón, a los 15 minutos se la quitas.
Aprenderá a comer sin entretenerse.
La ración diaria,
es conveniente repartírsela en tres comidas (a
los cachorros) y en dos (a los adultos). Es habitual
que en el caso de los adultos se les dé una sola
comida diaria, pero los veterinarios le encuentran pocas
ventajas y bastantes inconvenientes. Con una sola comida,
de una a la siguiente pasan 24 horas en las que el animal
no prueba bocado, y en el rato de después de
comer tiene el estómago lleno hasta los topes,
con lo que aumenta el riesgo de torsión gástrica,
sobre todo si es un perro grande.
El perro siempre ha de
tener a mano agua fresca y limpia.
Jamás se le debe
dar comida de la nuestra mientras estamos en la mesa,
menos aún si es un cachorrillo. Hacerlo, causa
dos problemas: 1) siempre estará pidiendo cada
vez que te sientes a comer y 2) es muy probable que
rechace su comida; si comer de tu plato le gusta, dirá
en adelante que “el pienso, te lo comes tú”.
Y para quitarle esta costumbre tendrás que hacerle
pasar hambre.
Si el perro está
sano y no ha cogido malas costumbres, el hecho de que
no coma, o sólo coma parte de lo que le dejas
en el plato, puede deberse a estas causas:
Ya está saciado.
Basta con reducirle un poco la ración diaria
para arreglar el problema. Se sabe que es éste
el caso, si aparte del hecho de no comer, el perro sigue
estando alegre y activo.
El perro "sabe"
que ha comido lo suficiente, en relación al ejercicio
que hace. Posiblemente le paseas poco, y el perro deja
de comer, instintivamente, cuando ya ha satisfecho sus
necesidades.
Hace mucho calor. Si es
este el caso, no le obligues a comer, o ponle la comida
después del atardecer, cuando el calor disminuya.
Está aburrido de
la comida. A veces pasa. Puedes “condimentársela”
un poco, por ejemplo, mezclándole con la comida
media sardina en aceite (de lata). Si come como una
fiera, es que ya estaba harto de que la comida siempre
tenga el mismo sabor.
Está enfermo. Normalmente
habrá otras señales adicionales, además
de la falta de apetito. Vigílale.
Cuando debas cambiarle
el tipo de comida (por ejemplo, de pienso para cachorros
a pienso para adultos) no lo hagas de golpe sino gradualmente,
mezclando ambos tipos de comida y variando la proporción
de la mezcla, poco a poco, hasta el nuevo tipo de comida.
Si un día se te
antoja darle carne en vez de su pienso, no se la des
nunca cruda. Evitarás problemas digestivos por
la falta de costumbre, además de eliminar el
riesgo de parásitos. Recuerda además que
la carne cruda le deja un aliento asqueroso y le provoca
ventosidades, que luego tendrás que aguantar.
|